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¿Cual es el
verdadero lucro de ser músico hoy en día?
EL NEGOCIO DE LA MÚSICA
Por: Jorge Calderón y Pamela Ospina
Esa es la pregunta que se hacen muchos
principiantes...y muchos veteranos.

Lo último que debes hacer para exterminar termitas
es darle una patada al termitero. Sólo consigues
enojarlas y dispersarlas, haciendo mucho más difícil
su aniquilación. Esta lección de estrategia
elemental, ilustrada por lo ocurrido con la
industria fonográfica y Napster, parece haber
eludido a los abogados de la industria
cinematográfica estadounidense quienes ahora lideran
su propia batalla contra la distribución “ilegal”
del material.
De un plumazo se han cargado su mejor esperanza de
cooptar a una parte de las redes de intercambio de
ficheros en la Red para sus propios fines, y han
proporcionado a sus enemigos el incentivo para crear
redes mucho menos susceptibles a los ataques
legales. Es la definición de una victoria pírrica:
aquella en la que ganar la batalla te supone tantas
bajas que te pone al borde de perder la guerra.
Y vale que te ocurra una vez, pero ¿dos? ¿Cuántas
veces es capaz la industria editorial de tropezar en
la misma piedra?
Las fonográficas hicieron lo mismo con Napster:
primero lo machacaron, y cuando ya estaba muerto, lo
compraron y trataron de desarrollar un sistema de
venta de música en la Red que del antiguo tan sólo
tenía el nombre. No funcionó.
La
aniquilación de Napster tan sólo dispersó a sus
usuarios e impulsó la creación de numerosas
alternativas tecnológicas (Kazaa, Audiogalaxy,
eDonkey, Gnutella) diseñadas específicamente para
dificultar su persecución legal. Poco después de la
defenestración de Napster, el P2P había recuperado
su nivel anterior o incluso crecido. Pero esta vez
la RIAA se vio obligada a demandar directamente a
los usuarios: un proceso mucho más lento y caro,
además de políticamente tóxico.
Este proceso es el que va a repetirse con las
películas.
El problema es que ahora el “material” fonográfico
no es tan material, reside como mp3 en carpetas de
computador esperando ser “quemados” en selección por
algún amigo.
Esta práctica no es nueva, ni el tema novedoso, pero
si es preocupante que los mismos músicos impulsen la
replicación inautorizada de CDs de todo estilo,
incluyendo los propios. Eso es, si aún se cree que
esta es la vía para hallar algo en la industria
musical.
Vale la pena entender que ahora muchos artistas
optan por colocar su música para fácil descarga por
internet, buscando reconocimiento y adeptos en lugar
de ventas y regalías. También puede considerarse un
modo de ir con la corriente en lugar de quedarse
peleando contra algo inminente.
Es este un punto crucial dentro del desarrollo de la
industria musical que cada vez muta más... pero no
hace mutis.
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